Nuestros vínculos

¿Qué tipo de vínculos estableces?

Relaciones-interpersonales

Si buscamos en el diccionario la palabra vínculo se define como la unión o relación no material, especialmente la que se establece entre dos personas.

Como seres humanos tenemos una necesidad biológica orientada a la formación de vínculos afectivos ya que, entre otras cosas, nos aporta seguridad. En función de cómo nos relacionamos con los demás, encontramos las clasificaciones de distintos tipos de vínculos:

Vínculo Seguro: estas personas se caracterizan por ser abiertas, seguras, con bienestar emocional. Establecen relaciones sanas, autónomas y en las que quieren y se sienten queridos de forma recíproca.
Vínculo ansioso: estas personas establecen relaciones desde la ansiedad, son inseguras y necesitan constantemente la aprobación de los demás ya que dudan de la relación. Se vuelven dependientes y tienen una baja autoestima
Vínculo evitativo: estas personas han aprendido que no pueden contar con los demás, que nadie puede ayudarlos. Se sienten incómodos ante las relaciones íntimas y tienden a evitarlas así como también evitan el contacto emocional.
Vínculo desorganizado: este vínculo es una mezcla del vínculo ansioso y el evitativo. Las personas establecen vínculos contradictorios, tienden a tener relaciones conflictivas, dificultades para entenderse con los demás y a realizar conductas estereotipadas.

Pero ¿de qué depende la calidad de un vínculo? Se podría decir que de las estrategias que hemos utilizado desde la infancia para relacionarnos con los demás. Y aquí entra en juego nuestro modo de “ser”, de “estar” y de “transmitir”. En nuestro modo de transmitir se destacan tres tipos de comunicación: agresiva, asertiva y pasiva que están predeterminadas por nuestro estado de ánimo, nuestra autogestión emocional, la percepción que tenemos de la situación y nuestra habilidad para relacionarnos.

El tipo de comunicación que nos ayudará a crear vínculos sanos es la asertiva ya que nos permitirá transmitir nuestra postura y opiniones sin agredir al otro ni a nosotros mismos.

Es importante destacar que una persona no nace siendo asertiva, es una habilidad comunicativa que se ha de aprender y practicar ya que hay emociones involucradas que surgen con mayor o menor intensidad de acuerdo al tipo de relación que tengo con la otra persona.

El coaching nos puede ayudar a conectarnos con nuestros valores a así lograr nuestro objetivo de comunicar desde la tranquilidad, la armonía, el respeto y el amor.