EXPRESIÓN CORPORAL Y EMOCIONES.

La manifestación más primaria de las emociones en el ser humano se lleva a cabo, sin duda, a través de su expresión corporal.
Con una metodología de lo corporal, en la que se emplea como técnica fundamental la Expresión Corporal a través de distintas músicas y ritmos, es posible el desbloqueo energético y el reconocimiento de las emociones.
El conocimiento y adecuado manejo de las emociones a través del Lenguaje Corporal mejora la adaptación al entorno social y nuestra calidad de vida.
Todo el mundo es capaz de expresarse sin accesorios ni soportes a través del cuerpo, por lo que la Expresión Corporal no está reservada para unos pocos iniciados que hayan adquirido determinado nivel técnico.
A cualquier edad nos expresamos con el cuerpo y podemos, por ello, practicar técnicas de E.C. a cualquier edad también.
La E.C. posee dos niveles de acción fundamentales:
— Nivel expresivo o acción externa: Actividad manifiesta a través del gesto y del movimiento, observable desde fuera.
— Nivel cognitivo o acción interna: Actividad oculta a los demás, situadas en los pensamientos, en las sensaciones y en las emociones o sentimientos.
Toda metodología basada en técnicas corporales en general y en la Expresión Corporal, en particular, participa de los siguientes contenidos basados en la expresión, la relación y la comunicación:
— Toma de conciencia y sensibilización del propio cuerpo.
— Relaciones con el medio físico.
— Relaciones con el medio social.
— Percepción y estructuración espacio-temporal de dichas relaciones.
Fisiológicamente, el tono muscular y las emociones están íntimamente relacionados. Sabemos que cuando sufrimos una emoción determinada nuestro tono muscular adquiere una compostura diferente. Una emoción de paz nos aporta un tono más relajado, una emoción de miedo, un tono de defensa, una emoción amorosa otro tono, etc. Así notamos presión en ciertas partes del cuerpo, distensión, etc., según la emoción o la actitud vivida.
Además del tono muscular, existen otras respuestas fisiológicas interoceptivas del organismo relacionadas con las emociones y con las actitudes: Presión arterial, ritmo cardiaco, respiración, segregación de neurotransmisores, dolor, etc.
Conseguir un estado de distensión es una tendencia del organismo. La tensión ejerce un efecto negativo sobre nuestras vidas dañándolas física y mentalmente, reduce nuestra capacidad para disfrutar de la vida y adaptarnos a ella. No obstante, la gente puede aprender a reducir sus niveles de tensión a través de diversos procedimientos, entre ellos con técnicas corporales y de relajación que le ayudarán a conocer mejor sus posibilidades corporales y emocionales.
Cada vez que las personas nos manifestamos a través de cualquiera de las diferentes formas que para ello disponemos, oral (a través del habla), escrita (a través de letras y palabras), gestual (a través de gestos, posturas y movimiento), visual (a través de la plástica) o auditiva (con el empleo de sonidos), estamos sintiendo y emitiendo energías, aunque no seamos conscientes de ello.
El Lenguaje corporal se adquiere por cierta programación genética, pero pronto se condicionará socialmente dependiendo en gran medida de las relaciones de la persona con el entorno y de los condicionamientos socio-culturales. De allí la importancia de trabajar libremente expresando nuestras emociones y sentimientos a través del cuerpo cosa que, en definitiva, es una manera esencial de conectarnos con nuestros sentires y el maravilloso mundo interno que nuestra alma contiene y se expresa a través de nuestro sagrado cuerpo.
El trabajo libre de Expresión Corporal nos permitirá:
– Contactar con nuestro cuerpo, sentires y emociones, logrando una mayor expresividad emocional.
– Desbloquear contracturas y trabas musculares, liberar tensiones, desestructurando los patrones rígidos de movimiento.
– Experimentar la propia plástica y la creatividad.
– Disponer de un espacio para reír, llorar, enojarse, jugar…..
– Trabajar grupalmente permitiéndonos descubrirnos a nosotros mismos y en la relación/espejo con el otro.
Jorge Cohen