OSHO PADRESEl tantra sólo enseña a trascender el anhelo. Es irrelevante qué anheles; lo importante es que anhelas. Puedes seguir cambiando de objeto. Anhelas dinero, anhelas poder, anhelas prestigio…, anhelas el mundo. Entonces cambias. Te hartas de ello, estás aburrido. O has conseguido lo que anhelabas, y no estás satisfecho; te sientes frustrado.
Empiezas un nuevo anhelo. Ahora anhelas lo divino. Anhelas moksha. El nirvana, la liberación… Ahora anhelas a Dios. El objeto ha cambiado; tú no has cambiado tu anhelo sigue siendo el mismo. Antes perseguía el prestigio y el poder y el dinero. Ahora persigue el poder divino. Persigue lo supremo, moksha, la libertad absoluta, pero el anhelo sigue ahí.
Normalmente, la gente religiosa va cambiando sus objetos de deseo. El deseo permanece igual, sin cambiar. Y no son los objetos los que crean el problema; es el deseo, el anhelo, lo que crea el problema. El tantra dice que es fútil seguir cambiando de objeto. Es perder el tiempo y la vida y la energía. Cambiar de objeto no ayudará, deja el anhelo. No anheles. No anheles la libertad, porque anhelar es la esclavitud. No anheles lo divino, porque anhelar es el mundo. No anheles lo interno, porque anhelar es lo externo. De modo que no es cuestión de trascender este anhelo o aquél; simplemente deja de anhelar. No anheles, no desees. Simplemente se tú mismo.
Cuando no deseas, ¿qué sucede? Cuando no anhelas, ¿qué sucede? Estás inmóvil, todo movimiento cesa. No tienes prisa por llegar a ninguna parte. No estás serio. No hay esperanza y no hay frustración. No esperas nada; nada puede frustrarte. No hay deseo; no puedes fracasar. Por supuesto, tampoco va a haber ningún éxito.
Cuando no estás anhelando, ¿qué sucede? Simplemente te quedas solo, sin ir a ninguna parte. No hay meta, porque el anhelo crea la meta. No hay futuro, porque el anhelo crea el futuro. No hay tiempo, porque el anhelo requiere tiempo. El tiempo cesa. El futuro cesa. Y cuando no hay ningún anhelo, la mente cesa, porque la mente no es más que anhelo, y debido a ese anhelo tienes que planear y pensar y soñar y proyectar.
Cuando no hay anhelo, todo cesa. Simplemente existes en tu pureza. Existes sin ir a ninguna parte; dentro, todos los escarceos desaparecen. El océano permanece, pero no hay olas. Esto es la divinidad para el tantra.
Osho – El Libro de los Secretos Vol 4