Lo primero es cómo “Ser”…

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OSHO MIRADA

EXISTEN DOS TIPOS DE BUSCADORES: EL QUE ANDA EN BUSCA DE QUÉ HACER Y EL OTRO EL QUE, ANDA EN BUSCA DE CÓMO SER

De modo que hay dos tipos de buscadores: un tipo de buscador está siempre en busca de qué hacer. Ese buscador está en un camino erróneo, porque no se trata en absoluto de hacer. Se trata de ser: qué ser, cómo ser.
Así que no pienses nunca desde el punto de vista de la acción y de hacer, porque, hagas lo que hagas, si tú estás ausente no tendrá sentido.
Dará igual que estés en el mundo o que vivas en un monasterio, que funciones entre la multitud o en un punto aislado de los Himalayas. Estarás ausente aquí y estarás ausente allí, y hagas lo que hagas -entre la multitud o aislado- traerá consigo sufrimiento. Si no estás presente, entonces todo lo que haces está mal.
El segundo tipo, y el tipo correcto, de buscador, no anda en busca de qué hacer, anda en busca de cómo ser. Lo primero es cómo ser.
Osho – El Libro de los Secretos Vol 3

La meditación es el único método que puede hacerte consciente de que tú no eres la mente.

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Se requiere coraje para ser uno mismo     OSHO MIRADA

Tu mente no es creada por la naturaleza. Sólo tu cerebro es creado por la naturaleza.

El cerebro es el mecanismo que pertenece al cuerpo, pero la mente es creada por la sociedad en la que vives, por la religión, por la iglesia, por la ideología que tus padres siguieron, por el sistema educativo en el que te enseñaron, por toda clase de cosas. Es por ello que hay una mente cristiana y una mente hindú, una mente musulmana y una mente comunista. Los cerebros son naturales, pero las mentes son un fenómeno creado. Depende de a qué rebaño perteneces.

¿El rebaño era hindú? Entonces naturalmente tú te comportarás como hindú.

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Pregunta:

Tú ofreces la meditación como un medio para que deje mi desgracia y todo lo que yo hago es resistirme.

El pensamiento de estar quieto y silencioso no me emociona; de hecho me asusta. 

¿Podrías explicar mi resistencia a la meditación?

Respuesta de Osho:

“El pensar en la quietud y el silencio no emociona a nadie. No es tu problema personal. Es el problema de la mente humana en sí, porque estar quieto, estar silencioso, significa estar en un estado de no-mente.

La mente no puede estar quieta. Necesita pensar continuamente, preocupándose. La mente funciona como una bicicleta; si sigues pedaleándola, continúa. En el momento que dejes de pedalear, te vas a caer. La mente es un vehículo de dos ruedas igual que la bicicleta, y tu pensamiento es un pedaleo constante. Incluso a veces si estás un poco silencioso inmediatamente comienzas a preocuparte, ¿Por qué estoy silencioso? Cualquier cosa servirá para crear la preocupación, el pensamiento, porque la mente puede existir sólo en una dirección, corriendo, siempre corriendo tras algo o huyendo de algo, pero siempre corriendo. En el correr está la mente. En el momento en que paras, la mente desaparece.

En este momento estás identificado con la mente. Piensas que eres ella. De ahí viene el miedo. Si estás identificado con la mente, por supuesto, si la mente se detiene estás acabado, ya no eres más. Y tú no conoces nada más allá de la mente.

La realidad es que tú no eres la mente, tú eres algo más allá de la mente; por lo tanto es absolutamente necesario que la mente se detenga de modo que puedas saber por primera vez que tú no eres la mente, porque todavía estás allí. La mente se ha ido, tú todavía estás allí y con mayor alegría, mayor gloria, mayor luz, mayor conciencia, mayor ser. La mente era una pretensión, y tú habías caído en la trampa.

Lo que tienes que entender es el proceso de la identificación: cómo alguien se puede identificar con algo que uno no es…

Tu mente no es creada por la naturaleza. Intenta mantener la distinción siempre: tu cerebro es creado por la naturaleza. El cerebro es el mecanismo que pertenece al cuerpo, pero la mente es creada por la sociedad en la que vives, por la religión, por la iglesia, por la ideología que tus padres siguieron, por el sistema educativo en el que te enseñaron, por toda clase de cosas. Es por ello que hay una mente cristiana y una mente hindú, una mente musulmana y una mente comunista. Los cerebros son naturales, pero las mentes son un fenómeno creado. Depende de a qué rebaño perteneces. ¿El rebaño era hindú? Entonces naturalmente tú te comportarás como hindú.

La meditación es el único método que puede hacerte consciente de que tú no eres la mente; y eso te da una enorme maestría. Entonces puedes elegir lo que es adecuado para tu mente y lo que es inadecuado para tu mente, porque tú estás distante, como un vigía, un observador. Entonces no estás tan apegado a la mente, y ése es tu miedo.

Tú te has olvidado de ti por completo; te has convertido en la mente. La identificación es completa. Así que cuando digo: Sé silencioso. Permanece quieto. Permanece alerta y atento a los procesos del pensamiento, te llenas de pánico, te asustas. Se parece a la muerte. De una manera tienes razón pero no es tu muerte, es la muerte de tus condicionamientos. Combinados se les da el nombre ‘tu mente’.

Una vez que eres capaz de ver la distinción con claridad, que tú estás separado de la mente y que la mente está separada de tu cerebro, sucede de inmediato. Simultáneamente, mientras te retiras de la mente, ves de pronto que la mente está en el centro; a ambos lados está el cerebro y la consciencia.

El cerebro es simplemente un mecanismo. Cualquier cosa que desees hacer con él, la puedes hacer. La mente es el problema, porque otros lo hacen por ti. No eres tú, ni siquiera te pertenece; todo es prestado.

Los sacerdotes, los políticos, la gente que está en el poder, la gente que tiene intereses creados, no quieren que sepas que estás por encima de la mente, más allá de la mente. Todo su esfuerzo ha sido mantenerte identificado con la mente, porque la mente es manejada por ellos, no por ti. Estás siendo engañado de una manera muy sutil. Los directores de la mente están fuera.

Cuando la consciencia se llega a identificar con la mente, el cerebro está indefenso. El cerebro es simplemente mecánico. Cualquier cosa que la mente desea, el cerebro la hace. Pero si estás separado, entonces la mente pierde su poder; de lo contrario es soberana. Y tú tienes miedo de la meditación debido a eso.

Yo no pertenezco a ninguna religión, no pertenezco a ninguna ideología política, no pertenezco a ninguna nación. No me he llenado de toda clase de tonterías llamadas sagradas escrituras. Simplemente he puesto la mente a un lado. Utilizo el cerebro directamente; no hay necesidad de ningún condicionamiento, no hay necesidad de ningún intermediario.

Pero tu miedo es comprensible. Tú has sido educado con ciertos conceptos, y quizás tienes miedo de perderlos”.

Osho – “The Path of the Mystic”

http://osho-maestro.blogspot.com/

Vive cada instante como si no tuvieras asegurado el siguiente

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Lo que convierte a una persona en un buscador es darse cuenta de que cada momento puede ser el último.

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 “Podemos vivir cada momento como si estuviésemos listos para decir adiós. Sólo podrá alcanzar la dicha de la vida, el néctar inmortal de la vida, quien sepa vivir como si el final pudiera llegar en cualquier instante… vive cada instante como si no tuvieras asegurado el siguiente. Lo que convierte a una persona en un buscador es darse cuenta de que cada momento puede ser el último. La vida de un ser humano es como una gota de agua que titubea en el borde  de una brizna de hierba…, basta una ligera brisa para que la gota caiga y desaparezca… La gota puede caer en cualquier momento y todo se habrá acabado. Esta vida sólo existe un momento, esta respiración sólo existe un momento, este pensamiento y esta reflexión sólo existen un momento, esta oportunidad…
Vive cada momento como si la gota de rocío se pudiese caer de la hoja de loto en cualquier instante. Así conseguirás que cada momento y cada respiración sean una práctica espiritual; que cada día y cada noche sean un camino  que nos lleve a una transformación en la vida.
Antes que nada,  recuerda que la vida es efímera, para que no la malgastes ni pierdas el tiempo; la convertirás en una hazaña…”

Osho, Silencio – “El mensaje de tu ser”
http://osho-maestro.blogspot.com/

¿Quién soy yo?

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OSHO MIRADANo hay fracaso mayor que el éxito

“¿Has visto a la gente que triunfa? ¿Puedes encontrar mayores fracasados? Has oído el proverbio de que no hay nada que tenga tanto éxito como el éxito. Es absolutamente falso. Me gustaría decirte: no hay fracaso mayor que el éxito. El proverbio debe de haber sido inventado por estúpidos.

No hay fracaso mayor que el éxito.
Se dice de Alejandro Magno que el día en que se convirtió en el conquistador del mundo, cerró las puertas de su habitación y empezó a llorar. No sé si realmente sucedió o no sucedió, pero si tuvo algo de inteligencia, así debió de suceder. Sus generales estaban confundidos, ¿qué le estaba ocurriendo? Nunca habían visto a Alejandro llorar. Él no era de esta clase de hombres, él era un gran guerrero. Le habían visto en graves dificultades, en situaciones donde la vida corría gran peligro, donde la muerte era inminente, y nunca habían visto brotar las lágrimas de sus ojos. Nunca le habían visto en un momento bajo, de desesperación. ¿Qué le estaba sucediendo ahora, ahora que había triunfado, ahora que era el conquistador del mundo? Llamaron a su puerta, entraron y le preguntaron: “¿Qué te ocurre? ¿Por qué lloras como un niño?” Él contestó: “Ahora que he triunfado, sé que he sido un fracasado. Ahora sé que estoy exactamente en el mismo lugar en el que estaba cuando empecé con esta estupidez de conquistar el mundo. Y esto se me ha hecho evidente porque ahora no hay otro mundo que conquistar; sino, hubiera seguido en lo mismo, habría podido empezar a conquistar otro mundo. Ahora no hay otro mundo que conquistar, ahora no hay nada más que hacer y de repente he sido devuelto a mí mismo.”

Un triunfador, al final, siempre es devuelto a sí mismo y entonces sufre las torturas del infierno porque desperdició toda su vida. Buscó y buscó, se jugó todo lo que tenía; ahora ha alcanzado el éxito y su corazón está vacío y su alma carece de importancia y para él no hay fragancia alguna, no hay dicha alguna. Por eso lo primero es saber exactamente qué es lo que estás buscando. Insisto en ello porque cuanto más fijas tus ojos sobre el objeto de tu búsqueda, más empieza a desaparecer el objeto. Cuando tus ojos están absolutamente fijos, de repente no hay nada que buscar. De inmediato tus ojos empiezan a volverse hacia ti mismo. Cuando no hay un objeto para la búsqueda, cuando todos los objetos han desaparecido, aparece el vacío. En ese vacío surge el cambio de rumbo, el ir hacia dentro. De repente empiezas a mirarte a ti mismo. Ahora no hay nada que buscar y surge un nuevo deseo de conocer a este buscador. Si tienes algo que buscar, eres un hombre de mundo. Si no hay nada que buscar y la pregunta “¿Quién es éste que busca?” se ha vuelto importante para ti, entonces eres un hombre religioso. Esta es la forma en que defino al hombre mundano y al hombre religioso.
Si todavía estás buscando algo –puede que en la otra vida, en la otra orilla, en el cielo, en el paraíso, en el moksha, da igual– eres todavía un hombre mundano. Si ha cesado toda búsqueda y de repente te has hecho consciente de que solamente hay una cosa que buscar: ¿Quién es este buscador que hay en mí? ¿Qué es esta energía que desea buscar? ¿Quién soy yo? entonces surge una transformación. De improviso todos los valores cambian. Has empezado a ir hacia dentro”.

Osho – “El arte de morir”
http://osho-maestro.blogspot.com/

La sociedad te quiere afuera.

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Cuanto más lejos de tu centro, mejor, porque a mayor distancia, más útil eres para la sociedad.

La sociedad no puede utilizar a una persona que está en su centro.

“Obsérvate en diferentes situaciones. Alguien te insulta. ¿Qué te sucede? ¿Cómo reaccionas?  Tienes que prestar más atención a tus reacciones que al insulto.

El insulto es problema del otro; tus reacciones son tu problema. ¿Te encolerizas?  ¿Puedes escuchar lo que tiene que decirte en silencio, sin responder, porque eso es lo correcto?  Primero escuchas lo que dice; quizá tenga razón. Si te llama “ladrón”, ¿por qué te enojas?  Si no eres ladrón, tienes que aclarar este malentendido. Pero si eres un ladrón, corrígete

o aunque sea dale las gracias por haberte señalado este defecto. No veo que haya razones para enojarse. O eres ladrón o no lo eres. Observa tu reacción.  Si eres un ladrón, el hombre no hizo más que llamar al pan, pan.  No es tu enemigo.  Dale las gracias, dile: “Tienes razón. Te agradezco mucho que lo hayas señalado para que me haga consciente. Sí, soy un ladrón”.

Observa qué reacción tiene ese hombre, porque se sentirá en jaque… Se sorprenderá porque esperaba que te enojaras y te mostraste muy comprensivo. Será una conmoción. No podrá creer que te llamó ladrón y no te sentiste insultado.  Si no eres un ladrón, puedes decirle: “Tienes que hacer mejor tu tarea, investigar un poco más. No soy ladrón.  Es tu decisión  -puedes seguir creyendo que soy ladrón -,  pero vives en un malentendido.

No veo que haya motivos para enojarse. Observa tus acciones y reacciones y ve que tu problema está en tus actos, tus reacciones, tus respuestas.  No tienes nada que ver con las acciones de la otra persona;  eso es problema suyo. Devuélvele el problema (así es la forma de devolverlo). Quedarás completamente limpio, saldrás limpio.

De esta manera, gradualmente, tu personalidad se escurre y comienza a revelarse tu rostro original, que es muy hermoso y grácil. Tiene una belleza que no es del cuerpo, sino una belleza que es más profunda que el cuerpo y una gracia que no se alcanza con años de rezar en iglesias, en templos. De repente, sientes un nuevo color, una nueva fragancia alrededor. En cuanto queda descubierto tu rostro original, estás en camino de la libertad, la autenticidad, la totalidad, la valentía.

Es lo que quiero decir con todo lo que se necesita para alcanzar la nada. El todo es la circunferencia y la nada el centro. El todo es el ciclón; la nada, el ojo. No puedes entrar a menos que ocurra todo: el espíritu rebelde, la individualidad, el rostro original, la libertad, la valentía, la autenticidad, la totalidad.

La sociedad no quiere que entres. La sociedad te quiere afuera. Cuanto más lejos de tu centro, mejor, porque a mayor distancia, más útil eres para la sociedad… La sociedad no puede utilizar a una persona que está en su centro”.

OSHO – “Creencia, duda y fanatismo. ¿Es esencial tener algo en que creer?”